Las personas que siguen una alimentación inadecuada ingieren demasiados lípidos
(grasas) e hidratos de carbono (azúcares). El exceso de grasa y azúcar supone un aporte suplementario
de energía. Si el grado de actividad física resulta insuficiente para quemar toda esta energía, los
lípidos ingeridos se acumulan en forma de grasa corporal. La obesidad se produce cuando ingerimos con
los alimentos más energía de la que el cuerpo necesita.
Factores
de riesgo: - Antecedentes familiares de obesidad - Falta de ejercicio -
Alimentación inadecuada - Ciertas enfermedades subyacentes (p. ej.: diabetes
de tipo 2)