Los diabéticos pueden llevar una vida activa completamente normal. Lo único que
necesitan es aprender a controlar su enfermedad.
La elevación de la
glucemia puede normalizarse con unos medicamentos llamados «antidiabéticos orales», que aumentan la
producción de insulina en el páncreas
o mejoran la capacidad de respuesta a la insulina por parte de las células del organismo.
En
las fases avanzadas de la diabetes de tipo 2 puede hacerse imprescindible
la administración de insulina.
En el caso de los diabéticos obesos
que no hacen suficiente ejercicio, un simple cambio en el estilo de vida puede tener un efecto claramente
favorable en la evolución de la enfermedad. El control eficaz del peso es, pues, de suma importancia
para el tratamiento a largo plazo de la diabetes de tipo 2. Un adelgazamiento moderado
(del 5–10% del peso corporal) permite mejorar la glucemia y la capacidad de respuesta del organismo
a la insulina.