En la mayor parte de los casos, la infección crónica por el virus de la hepatitis C (VHC) se descubre por casualidad al realizar un análisis de sangre (p. ej.: elevación de las enzimas hepáticas) con motivo de un reconocimiento médico rutinario o en el momento de donar sangre. La pruebas diagnósticas para la hepatitis C se dividen en tres grandes grupos: 1. Pruebas hepáticas de diagnóstico por la imagen 2. Pruebas hepáticas invasivas |