El virus de la hepatitis C (VHC) se transmite por la sangre y se contagia principalmente por contacto con la sangre de una persona infectada. Una sola gota de sangre puede bastar para adquirir el virus. Se sabe que el VHC puede sobrevivir en sangre desecada durante más tiempo que otros muchos virus; tal vez incluso hasta tres meses. Al ser tan pequeño y residir con frecuencia en el interior de los glóbulos sanguíneos, el VHC puede sobrevivir mientras éstos permanezcan intactos. El VHC se halla principalmente en el hígado y en la sangre, pero, por lo general, no en otras partes del organismo.
La inflamación es la respuesta del organismo a un microbio infeccioso como puede ser un virus. La inflamación aporta células y líquidos, que forman parte de los mecanismos defensivos del organismo, al lugar de la agresión, en un intento de reparar los daños producidos y eliminar el agente causal. La respuesta del organismo a la infección de los hepatocitos por el VHC produce una inflamación del hígado que llamamos «hepatitis aguda».