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La actividad física, es decir la práctica de deportes que activen el sistema cardiovascular,
reviste especial importancia en la prevención y el tratamiento concomitante de la hipertensión arterial.
Los pacientes hipertensos deben consultar con el médico cuál es el deporte más idóneo para ellos. El
ejercicio físico regular, la disminución del peso y el consumo moderado de sal contribuyen a normalizar
la hipertensión esencial. En el caso de la hipertensión secundaria, hay que tratar la enfermedad causante.
Una presión arterial anormalmente alta debe corregirse con medicamentos
si no se observa una respuesta a las medidas generales (véase más arriba).
Tratamiento
medicamentoso - Los IECA y los antagonistas de los receptores de
la angiotensina II inducen una dilatación de los vasos sanguíneos y reducen la presión arterial. Inhiben
una hormona que estrecha los vasos sanguíneos, reduciendo así el trabajo del corazón.
- Los
diuréticos son medicamentos para eliminar más orina y, con ella, las sales sobrantes. De este modo,
disminuyen el volumen de la sangre y las resistencias vasculares. A menudo hay que agregar potasio,
porque estos medicamentos hacen que el cuerpo elimine más minerales.
- Los betabloqueantes
suprimen las hormonas del estrés y reducen así el trabajo del corazón y la frecuencia de los latidos
cardíacos.
- Los bloqueadores alfa relajan los vasos sanguíneos, disminuyendo en consecuencia
la presión arterial.
- Los antagonistas del calcio disminuyen la tensión en las paredes
de los vasos sanguíneos, con lo que se reduce la presión arterial y el trabajo del corazón. Las células
miocárdicas se relajan y el corazón necesita entonces menos oxígeno.
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