La arteriosclerosis es un proceso de evolución lenta que no siempre se manifiesta
por síntomas característicos de la enfermedad. A veces, el organismo reacciona a la obstrucción de los
vasos sanguíneos con la formación de vasos colaterales, es decir, vasos que evitan el taponamiento vascular
a través de una derivación. Alrededor del lugar dañado proliferan conductos vasculares nuevos pero generalmente
más debilitados.
Para el diagnóstico se aplican
los métodos siguientes:
Anotación exacta (anamnesis) de las manifestaciones.
Exploración
clínica con comprobación de los pulsos en los miembros superiores e inferiores y medición de la presión
arterial.
Pruebas de esfuerzo de los vasos coronarios en caso de arteriosclerosis.
Estudio
con ecografía-Doppler: permite conocer el estado de las paredes vasculares y la extensión de la estenosis.
La exploración del fondo de ojo revela lesiones en los vasos de la retina que pueden constituir signos
de arteriosclerosis.
Análisis de laboratorio: las enfermedades cardiovasculares
arterioscleróticas poseen una relación directa con los trastornos metabólicos. Tanto el aumento del
colesterol LDL como el descenso del colesterol HDL comportan un mayor riesgo.
La
magnitud de las estenosis vasculares se puede medir con técnicas angiográficas invasivas. En la actualidad,
se examina asimismo la utilidad de la ecografía intracoronaria para evaluar la estructura de las placas
coronarias en la arteriosclerosis.